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Veinticinco bajo cero

febrero 21, 2014 Javier E.G. Andújar 1 Comentarios

Hoy solo paso a compartir algo que estoy leyendo:

«Lo que le pasaba es que carecía de imaginación. Era rápido y agudo para las cosas de la vida, pero sólo para las cosas, y no para calar en los significados de las cosas. Veinticinco grados bajo cero equivalían a un frío desagradable, pero nada más. Este hecho no lo inducía a meditar sobre la susceptibilidad de la criatura humana a las bajas temperaturas, ni sobre la fragilidad general del hombre, capaz sólo de vivir dentro de unos límites estrechos de frío y de calor, ni lo llevaba tampoco a perderse en conjeturas acerca de la inmortalidad o de la función que cumple el ser humano en el universo. Veinticinco grados bajo cero significaban para él la quemadura del hielo que provocaba dolor, y de la que había que protegerse por medio de manoplas, orejeras, mocasines y calcetines de lana. Veinticinco grados bajo cero se reducían para él a eso... a veinticinco grados bajo cero. Que pudieran significar algo más, era una idea que no hallaba cabida en su mente.»
Del cuento «Encender un fuego» de Jack London.


¿Será que la felicidad le pertenece a la gente simple, como el muchacho del cuento?


Hoy solo paso a compartir algo que estoy leyendo: «Lo que le pasaba es que carecía de imaginación. Era rápido y agudo para las cosas d...



1 comentario:

  1. El hombre simple, estoy convencida que reconoce estar feliz, y disfruta de ella con cosas simples, pero.. así como el amor.. cada uno percibe y vive de estos sentimientos de acuerdo a lo que significa para cada uno, que por cierto es diferente para cada persona. Me dieron ganas de leer ese libro, interesante... :)

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